Eduardo Gómez / Profesor de Geografía e Historia

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres
¡ésas no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día
¡ésas no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido; desengáñate,
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer: Rima LIII
Será éste el último destello de los dedicados al Amor a lo largo del mes de febrero. Posiblemente no sea la última vez que hablemos del Amor pues, afortunadamente, parece que es un tema que tiene muchos seguidores y que goza de buena salud. Yo no podía acabar esta serie sin hablar de ese gran poeta del Amor por todos conocido: Gustavo Adolfo Bécquer. Hubiera sido una especie de traición por mi parte no citarlo, no comentarlo, no compartir las sensaciones que la lectura de su poesía provoca en mí. ¿Quién no conoce a Bécquer? ¿Quién no se ha aprendido de memoria alguna de sus Rimas? ¿Quién no se ha sentido tocado alguna vez por sus poemas? ¿Quién no lo ha leído… y releído?
Aún recuerdo las clases de Literatura en el instituto, los primeros pasos estudiando tan bella asignatura precisamente con la Rima que hoy os comento: la diferencia entre el valor anafórico y catafórico de “ésas”, la métrica libre, la entonación correcta al leer los versos, su ritmo,… Con Bécquer aprendí a leer la poesía, a saborearla, a amarla… Pero la obra de Bécquer trasciende a todo eso, Bécquer nos abre puertas, Bécquer consigue en nosotros la sonrisa y la lágrima simultáneas, Bécquer es siempre actual, es capaz de llegar a los jóvenes… y a los no tan jóvenes, Bécquer tiene la habilidad de susurrarnos al corazón con palabras escritas consiguiendo así el objetivo que se había propuesto en la Rima I, Bécquer nos lanza mensajes que ahí quedan como el arpa de la Rima VII, cómo el Lázaro del Evangelio… Leer el resto de esta entrada »
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