Ignacio Ruiz / 1º Bachillerato B
(Primer Premio en el Concurso “Periodistas en Acción”)
Después de muchos años conviviendo con gente de mi década, tras observar su forma de actuar o de hablar en las redes sociales o teléfonos móviles, he llegado a la conclusión de que la generación nacida en los 90 y en el siglo XXI no conoce el verdadero significado de un “te quiero”. Y es que actualmente el “te quiero” se utiliza prácticamente como un “hola” o un “adiós”, especialmente entre personas del sexo femenino. Es tan sencillo como entrar al Tuenti y observar los comentarios que se hacen entre amigos, en un alto porcentaje finalizados con un “te quiero” como sustitutivo del “adiós”. No obstante, no suelen utilizarlo tanto los hombres con otros hombres, aunque también es verdad que cada vez lo utilizan más con expresiones del tipo “te quiero tío”. Esta “moda”, si es que así se le puede llamar, está llegando a niveles en los que dejan al “te quiero” como un simple saludo y no como una palabra con la que demostrar amor a otra persona. Incluso podría admitirse que se utilizara para un ser querido, como un familiar, o hasta un mejor amigo o amiga, pero que se utilice con cualquier conocido me parece casi un insulto a la expresión. ¿Qué palabra usa esa gente para expresar el amor? Está claro que también existiría un “te amo”, pero creo que eso son palabras mayores y que no deberían usarse si realmente no sale del corazón decirlas. Supongo que también habrá gente de esta generación que piense de -lo que a mí me parece- una forma coherente, pero está claro que somos una minoría.
Yo solo sé que, si esto sigue igual, el “te quiero” perderá todo su significado, si es que no lo ha perdido ya, y que tarde o temprano pasará lo mismo con el “te amo” y la única solución que yo le vería a eso sería inventar palabras nuevas, pero me parecería llegar a extremos innecesarios, ya que yo, el “te quiero”, lo uso y siempre lo usaré para demostrar el amor a mi pareja, y si quedamos unos pocos que lo usemos como debe ser, su significado no desaparecerá nunca.















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