Lo que aprendí en Auschwitz

2 12 2009

Jaime Cuesta / Profesor de Lengua Castellana y Literatura

Entrada al Campo de Concentración de Auschwitz, donde puede leerse en alemán "El trabajo os hará libres".

Si alguna vez visitáis Polonia no dejéis de acercaros a los campos de concentración de Auschwitz (nombre con que los alemanes bautizaron a la localidad polaca de Oswiecim). Ubicada a unos 70 kilómetros de Cracovia, Auschwitz es tristemente famosa por haber alojado el mayor de los campos de concentración de la Alemania nazi. ¿Y qué es un campo de concentración? Un campo de concentración no deja de ser un eufemismo para referirse a un complejo de edificios e instalaciones creados para exterminar de modo salvaje a todos aquellos que escapaban a la ideología racial del III Reich: judíos (principalmente), gitanos, polacos, rusos, homosexuales, etc. Tan brutal fue la política de exterminio que hoy se calcula que entre las rejas electrificadas de Auschwitz pudieron haber muerto varios millones de personas.
 
A Auschwitz se entra con cara de sorpresa y se sale con cara de lástima. Allí se conservan aún las cámaras de gas donde los nazis, con la excusa de que iban a tomar un baño, mataban por decenas a los deportados con gas Ciklon B; tras el “baño”, les quitaban los dientes de oro, los objetos de valor y -a las mujeres- la cabellera, que luego vendían a la industria textil. También podréis ver las celdas, los dormitorios, los famosos pijamas de rayas, las letrinas comunitarias -que sólo podían usar durante un minuto dos veces al día-, etc. Para rabia y humillación de todos los presos, a la entrada del campo principal puede leerse en alemán la inscripción “Arbeit macht frei” (el trabajo os hará libres).

Dormitorio en Auschwitz.

Tan estricto era el control que todas las noches se hacía recuento de los presos. Si alguno faltaba, los jefes del campo obligaban al resto a pasar varias horas de pie bajo el frío y la nieve del invierno polaco, tras lo cual los más débiles, exhaustos tras las largas jornadas de trabajos forzados.o simplemente en estado de inanición por la falta de alimento, morían. A veces incluso, como forma de amedrentarlos, ahorcaban a algunos públicamente. De esta manera electrocutaban cualquier intención de fuga. Pero el ser humano, capaz como veis de las mayores miserias, también puede sorprender con actos heroicos de generosidad, y en Auschwitz se creó todo un movimiento de resistencia y de solidaridad entre presos que debió de ser de gran ayuda en los momentos difíciles.
 
Auschwitz fue liberado por las tropas soviéticas en 1945. Afortunadamente, aún hoy es posible escuchar el testimonio de algunos supervivientes (http://www.youtube.com/watch?v=nnidbZ6jy2w), que conservan tatuado en el brazo el número que, a partir de su entrada en los campos, sustituía a su nombre (así era más fácil identificarlos tras su muerte).

Merece la pena visitar Auschwitz para darnos cuenta de las cosas tan atroces que han sucedido hace tan solo 65 años. En 1979, la UNESCO declaró a Auschwitz Patrimonio de la Humanidad.

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8 responses

2 12 2009
Raquel Pelayo

Sobrecogedor testimonio, Jaime. Por duro que sea recordarlo, por mucho que cueste enfrentarse a un pasado tan terrible, tal vez sea la única manera de asegurarnos de que tales atrocidades no vuelvan a repetirse.

Algunos de vosotros habéis leído el “Diario de Ana Frank”. Los de 1º estáis leyendo, o acabáis de leer, “¿Quién cuenta las estrellas?”. Y muchos otros habréis leído hace poco “El niño con el pijama a rayas”, e incluso habréis visto la película. Recordad que detrás de esa ficción que os ha entretenido durante unas horas hay una realidad, una realidad terrible, que forma parte de nuestra historia reciente.

5 12 2009
paula corrales

Tienes razón Raquel, al leer el libro “¿Quién cuenta las estrellas?” y al ver después las fotos de Auschwitz, no me queda la menor duda de lo mal que lo pasaron los judíos, polacos, etc cuando fueron maltratados y lo mucho que tuvieron que hacer para intentar salvarse sin conseguirlo.
Gracias al libro y a las fotos del campo de concentración, me intereso mucho más por el mundo que me rodea, por su pasado, su presente y su futuro.

2 12 2009
Daniela

No sabría decir si me quedo más impresionada después de esta lectura o después de la carta al maltratador….

5 12 2009
“Lo que aprendí en Auschwitz” « "Spanish Comeniaks"

[…] “LO QUE APRENDÍA EN AUSCHWITZ” […]

5 12 2009
paula corrales

Jaime, me ha parecido impresionante tu forma de contar como en Auschwitz trataban a la gente.
El vídeo de Samuel, el judío, es impresionante, mientras le veía parecía que su testimonio estaba ocurriendo mientras lo veía. Verle el número tatuado en el brazo, me ha sorprendido muchísimo, no pensaba que gente que ha pasado por Auschwitz siga haciendo su vida normal y corriente como si nada hubiera pasado. En el vídeo aparecen imágenes de los judíos en el campo de concentración, son un ejemplo clarísimo de como los judíos, polacos, gitanos etc. eran maltratados por los soldados.

4 01 2010
alex

Es increíble lo que es capaz de hacer el ser humano: lo mismo construye un edificio de 818m de altura que asesina a 6 millones de personas.

26 01 2010
Alba

Estremecedor

27 01 2010
La indiferencia « ¡IES así…!

[…] el campo de concentración de Auschwitz, lugar perfectamente descrito en esta revista en el artículo escrito por Jaime Cuesta en relación a la visita que, en el marco del Proyecto Comenius, hicieron los participantes de […]

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