¿Hay terroristas buenos y terroristas malos?

5 01 2010

Alejandro Breto Pujol / 2º de Bachillerato A

Foto del Memorial a las víctimas del vuelo de Cubana de Aviación.

Hoy acabo de leer una noticia que decía que el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América había ordenado redoblar los controles de seguridad sobre aquellas personas que volaran hacia aquel país desde otro considerado patrocinador del terrorismo. Hemos de entender por patrocinador del terrorismo al que da protección y financiación económica a terroristas. Dados los recientes acontecimientos con el avión de Detroit y con los antecedentes del 11 de septiembre, entiendo que los estadounidenses intenten protegerse de otros posibles ataques, que no conseguirán más que dolor y muerte, pues su política exterior no cambiará. La sorpresa llegó cuando leyendo el listado de los “patrocinadores del terrorismo” encontré el nombre de Cuba, la sorpresa fue monumental: desde luego las relaciones no son la mejores, pero de ahí a financiar actividades que supongan el asesinato de estadounidenses hay un gran trecho, incluso se le ofreció ayuda para capturar a los responsables del 11 de septiembre, que naturalmente fue rechazada. No obstante, el gobierno estadounidense es totalmente libre de poner en su lista negra a quien le venga en gana. Pero, ¿por qué antes de hacer una lista de “países malos”, no mira antes en su propio patio? Os pongo en situación:

6 de octubre de 1976, 17:24 pm, vuelo de Cubana de aviación CU 455. El avión un DC-8 debía unir Guyana con La Habana con tres pequeñas escalas intermedias, una en Trinidad y Tobago, otra en Barbados y, por último, otra en Kingstown (Jamaica). Por desgracia para los 73 pasajeros de la aeronave, incluido todo el equipo de esgrima juvenil cubano que venía victorioso del campeonato centroamericano celebrado en Guyana, el avión no llegó a Jamaica, 9 minutos después del despegue de Barbados dos bombas hicieron explosión y el avión se desplomó en las aguas del Atlántico, no sobrevivió nadie.

La investigación posterior determinó quiénes fueron los autores: Freddy Lugo, Hernán Ricardo, Orlando Boch  y Luis Posada Carriles y al servicio de quién estaban. Lugo y Ricardo, los autores materiales, fueron condenados a penas irrisorias; en cambio, Posada Carriles y Orlando Boch, los organizadores y responsables intelectuales de tan macabro hecho, no pisaron la cárcel. Los cuatro eran agentes de la CIA y gozaron de la protección del gobierno de los Estados Unidos. El Plan fue orquestado en la realidad por la CIA en otro intento más de desestabilizar al gobierno de Cuba a costa de sangre inocente.

Hoy en día Posada Carriles y Boch están felices como lombrices libres tomando el sol de Miami y saliendo de vez en cuando en la televisión para vanagloriase de lo que hicieron y presumir de haber intentado matar a Fidel en más de 5 ó 6 ocasiones, sobre ellos pesan órdenes de extradición y detención internacional a las cuales el gobierno americano ha hecho caso omiso. Mientras, en Cuba hay 45 familias destrozadas que cada 6 de octubre lloran a un hijo, a un padre al que nunca conocieron, a un hermano…

Me pregunto si este acto no puede ser comparable al de los atentados del WTC en New York, me pregunto si Posada Carriles, un producto de la CIA, no puede ser comparado con Osama Bin-Laden, otro producto de la CIA pero defectuoso. Me pregunto si las acciones de Al-Qaeda, organización creada, armada y entrenada por la CIA para combatir a los soviéticos durante la ocupación de Afganistán por la URSS, no son comparables a la de este monstruo. ¿Es que los que murieron en ese fatídico vuelo no eran personas con el mismo derecho de vivir, independientemente de su pensamiento, que el que tenían las víctimas del 11 de septiembre? ¿Por qué los Estados Unidos emprendieron dos guerras contra el terrorismo de Al-Qaeda, pero siguen protegiendo a dos terroristas que hicieron lo que casi consigue Abdul Farouk Abdulmutallab con el vuelo de Delta  que unía Ámsterdam y Detroit? Entendemos pues que si son los Estados Unidos los que financian y promueven las acciones contra la población civil de un país no hablamos de terrorismo, pero si una persona intenta explotar un avión estadounidense con yanquis abordo eso sí es terrorismo. O sea, que hay terroristas buenos y terroristas malos: la diferencia está en para quién trabajen.

Otra de las razones por la que Martin Luther King II me está desapasionando es que sigue manteniendo la política de otro afamado Nobel de la Paz, Henry Kissinger, y su célebre frase “no importa que sea un hp, siempre que sea nuestro hp”. 

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