De Auschwitz a Gaza: David se convierte en Goliat

29 01 2010

Alejandro Breto / 2º de Bachillerato A

Marcha silenciosa de los participantes en la conmemoración de los 65 años de la liberación de Auschwitz, celebrada el pasado 27 de enero.

Hace poco se conmemoró el 65 aniversario de la liberación del símbolo de la barbarie y la sinrazón humana. Me refiero al campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz- Birkenau, en Polonia. Allí, se calcula que hasta la entrada de las tropas soviéticas, los nazis habían asesinado a casi tres millones de judíos de toda Europa. Con motivo de dicha efeméride, se han sucedido multitud de actos por todo el mundo de celebración y en recuerdo de las víctimas de la “solución final”, casi todos con mensajes de no olvidar lo sucedido y perdón por lo ocurrido. Está muy bien que se recuerde el Holocausto para evitar que otro Hitler vuelva a sumir a este mundo en otra guerra por culpa de ideas tan irracionales como “la supremacía de la raza aria”. Está bien que el gobierno alemán entone el mea culpa  en cada aniversario del Holocausto. Está bien que se condene cada acción que fomente el antisemitismo o que se censure cualquier acto revisionista que niegue lo que sucedió.

Pero sinceramente todos esos mensajes me parecen vacíos, cínicos e hipócritas. “No debemos olvidar lo ocurrido”, dijo Martin Luther King II (Obama). Pero sí se ha olvidado y, si no se ha olvidado, es que no se quiere ver lo que está pasando en Gaza. El hombre es el único animal que es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra y esto es una prueba de ello. Otra vez un pueblo es masacrado, confinado sin comida ni medicinas, discriminado por su religión, sometido a torturas y bajo constantes bombardeos, otra vez un pueblo tiene que abandonar su territorio. La historia se repite y, como ya pasó antes, se prefiere mirar hacia otro lado. Solo que esta vez ha habido un cambio de papeles: el papel de asesinos ya no lo interpretan unos soldados alemanes con la esvástica en su brazo izquierdo, sino los soldados del  estado de Israel, y el papel de pueblo oprimido ya no es de los judíos sino de los palestinos. Muchos han sido los años que el pueblo de Palestina y alrededores lleva sufriendo el acoso de Israel: continuas guerras y constantes violaciones de derechos humanos por parte del estado hebreo e incumplimientos de tratados contra el uso de armas prohibidas (bombas de fósforo blanco) son el día a día de la población Palestina.

Pero centrémonos en el caso de Gaza, ese gran campo de concentración llamado Franja de Gaza. Sobre este territorio el estado de Israel ha aplicado un férreo bloqueo que impide la salida y entrada de personas, así como de cualquier mercancía ya sea comida medicina o material de construcción para reparar lo poco que quedó en pie tras la última guerra en 2007. Este bloqueo declarado ilegal por la ONU ha causado incontables muertes entre la población civil, incluyendo niños y mujeres. El gobierno israelí se escuda para mantenerlo en que así se protege de los ataques terroristas de Hamás, organización extremista que gobierna en Gaza. Así que ha decidido condenar a más de 1,4 millones de personas ajenas a este grupo terrorista a la muerte por inanición y que paguen justos por pecadores.

Es muy paradójico que un pueblo que ha sufrido tanto como el pueblo hebreo, esté haciendo esto que otro. Es como si quisieran que los palestinos pagasen por todos los daños que han sufrido. Lo peor es que la comunidad internacional se lo está permitiendo. Como occidente en su día fue antisemita, ahora intenta buscar el perdón del agredido concediéndole todo lo que quiere y pasándole la mano cada vez que hace alguna matanza. Y el que diga o haga algo que no le convenga, ahí va el “pupas” a quejarse al inquilino de la Casa Blanca para que paralice toda clase de sanción que se le vaya a poner en su contra por violación de derechos, como se hizo en 2008 cuando Estados Unidos vetó por mandato de Bush una resolución para sancionar a Israel por el uso de fósforo blanco contra la población civil en su último intento de exterminio de palestinos en 2007. De paso también  acusan al crítico de antisemita y lo convierten en un paria a nivel internacional.

Con este artículo no quiero que se me malinterprete, ni se saque de contexto lo que digo, pero es que me da rabia ver cómo cada año se le rinde pleitesía a un Estado cuyo pueblo sufrió mucho, es cierto, pero que les está haciendo lo mismo que le hicieron hace 65 años a los palestinos y con el beneplácito de las potencias que en su día lucharon para acabar con el horror de Hitler. Creo que las leyes internacionales son iguales para todos y que si entre 1945 y 1946 los cabecillas de la barbarie nazi fueron llevados ante la justicia y las potencias occidentales le declararon la guerra al régimen de Saddam Hussein en 1990 por invadir Kuwait, se debería obligar a Israel a devolver los territorios ocupados y anexionados con la armas a los palestinos, y Los Altos del Golán a Siria, y llevar ante la justicia internacional a los responsables del gobierno hebreo que dieron la orden de los bombardeos indiscriminados contra la población civil palestina. 

¿O es que para el estamento de los poderosos hay otras leyes que el pueblo llano desconoce? En fin, que en la otra punta del Mediterráneo David se ha convertido en Goliat y está asesinado a muchos inocentes.

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1 02 2010
Pilar

El problema de la violencia deviene tan antiguo como el ser humano. Las tres partes que forman el cerebro humano son el cerebro reptiliano, donde residen nuestros instintos, el cerebro emocional, en el sistema límbico y el neocortex, que nos diferencia del reino animal. Por desgracia, determinadas cabezas locas que gobiernan el mundo piensan eso de “muerto yo, se acabó todo.” Así nos va. Como bien señala el doctor Francisco Mora en su libro “El reloj de la sabiduría, tiempos y espacios en el cerebro humano,” (Ed. Alianzaensayo, nº 178) necesitamos recuperar, superando la agresividad y la violencia, todo lo emocional positivo, donde la frustración no sea el motor de las batallas humanas, sino “el sentimiento de reconocimiento mutuo de vida y esperanza.” Mientras no hagamos este aprendizaje como especie, nos veremos en Trasplutón.

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